¿Promover la diversidad de naciones o apostar por el fútbol local?

En 1995, el Tribunal de Justicia Europea determinó que los jugadores de la Unión Europea no ocupen plaza de extranjeros, y que los futbolistas tendrán libertad de fichar por otro club cuando finalizaran su contrato. Esta iniciativa surgió por el juicio del belga Jean-Marc Bosman quien buscaba poder irse de forma gratuita a otro equipo, una vez finalizado su contrato.

Esta sentencia permitió que los conjuntos europeos tengan una libertad aun mayor para fichar, siendo más beneficiados los clubes poderosos económicamente. Fue así que pudimos presenciar a los Galácticos del Real Madrid con Ronaldo, Roberto Carlos, Zidane, Beckham y Figo, el Arsenal de Henry, Pires y Bergkamp o el Inter que consiguió la Triple Corona de la mano de Julio Cesar, Zanetti, Stankovic, Eto’o y Milito.

Con el correr de los años, el fichaje de jugadores extranjeros ha adquirido más relevancia no solo en las grandes potencias sino también en los equipos con una economía moderada. Tal es así, que, de a poco, las ligas europeas más importantes comenzaron a olvidarse de los futbolistas nacionales para traer a jugadores de todos los continentes.

El primer caso que marcó un hito histórico en este tema fue el del Arsenal dirigido por Arsene Wegner. En febrero del 2005 los Gunners se enfrentaron al Crystal Palace, en un partido con poca trascendencia, por la Premier League. El conjunto que contaba con figuras como Henry, Vieira, Bergkamp y Pires, se convirtió en el primer equipo de la liga inglesa que no tenía a ningún jugador ingles ni entre los titulares ni en el banco de suplentes. El Arsenal acudió a ese encuentro con seis futbolistas franceses, tres españoles, dos holandeses, un alemán, un marfileño, un brasileño, un suizo y un camerunés.

Dos años después, la federación inglesa comunicaba que el 55 por ciento de los futbolistas de la Premier League eran extranjeros. El Presidente de la FIFA en ese entonces, el suizo Joseph Blatter, tuvo la intención de evitar esta expansión limitando a cinco extranjeros por club a partir del 2010, medida que no prosperó y que rápidamente quedo en el olvido.

En el 2018, Udinese e Inter protagonizaron un caso similar al que nos compete. Por primera y única vez en la Serie A, ninguno de los dos clubes presentó a un jugador italiano dentro de sus 11 titulares.

Al año siguiente, Chelsea y Arsenal (nuevamente) seguirían en el mismo camino en un partido correspondiente a la liga inglesa. Un encuentro que tuvo banderas de todos los colores, con jugadores europeos de Francia, España y Alemania, pasando por los sudamericanos de Uruguay y Brasil, hasta naciones que poco están relacionadas con el mundo del futbol como Bosnia y Herzegovina (Kolasinac) y Gabón (Aubameyang). Pero ni un inglés.

La libertad para fichar, los acaudalados presupuestos, y la ambición por formar el mejor equipo con estrellas mundiales, ha provocado que los clubes se olviden de los jugadores nacionales, incluso cuando muchas veces tienen la posibilidad de traer futbolistas de su país con un nivel similar y por un valor menor.

Una de las consecuencias de esta problemática es el bajo rendimiento que algunas de las selecciones europeas han demostrado en los últimos años. Si bien no es el problema prinicpal, es uno de los motivos de esta disminución de nivel, que contrasta con el exhibido en mundiales anteriores.

Pongamos de ejemplo a los últimos campeones del mundo. Cuando Italia se consagró en 2006, todos sus jugadores competían en la Serie A, siendo Juventus y Milan los que más futbolistas aportaron. Situación similar la de España en Sudáfrica 2010, solo Pepe Reina y Torres que defendían los colores del Liverpool, y Fábregas en Arsenal, no jugaban en España. La base de esa selección estaba compuesta por jugadores de Barcelona y Real Madrid.

Mismo camino siguió Alemania en Brasil 2014, 16 de los 23 convocados jugaban en Alemania, y la mitad de ellos en Bayern Múnich. Diferente es el caso de la última campeona, solo 9 jugadores franceses disputaban la Ligue One.

Esto está sumamente relacionado con la poca participación a futbolistas nacionales que dan los grandes clubes de cada país. Sin ir más lejos, en el día de Ayer el Barcelona perdió la Supercopa de España con solo tres jugadores locales como titulares: Jordi Alba, Sergio Busquets y Pedri. Mientras que Liverpool con Alexander Arnold y Henderson, y Manchester United, con Maguire, Shaw, Wan Bissaka y Rashford, empataron en un partido clave por la punta de la Premier League. Lo mismo sucedió en Italia, Inter con Bastoni y Barella, sorprendió a la Juventus que tenía a cuatro italianos, Bonucci, Chiellini, Frabotta y Chiesa. Es decir que solo 6 de los 22 jugadores eran italianos, en un partido de la Liga de Italia donde jugaban dos de los mejores equipos del país.

Es verdad que la pluralidad de naciones y la posibilidad de que lleguen al máximo nivel jugadores de otros países permite un mayor crecimiento en el deporte a nivel mundial. Ademas de valorar los logros y el esfuerzo de los futbolistas sudamericanos, asiáticos y africanos que estan al nivel de los mejores europeos y deben hacer un sacrificio mayor para poder llegar a la élite.

No obstante, los perjudicados no solo son los jugadores nacionales que se han visto relegados por los extranjeros, sino que esto también influye negativamente en las federaciones que poco esfuerzo están haciendo para potenciar a sus naciones tanto a nivel clubes como a nivel selección.

Un proceso parecido estaba ocurriendo en México con futbolistas sudamericanos. Ante la masiva llegada de argentinos, colombianos, y uruguayos, entre otros, la Federación Mexicana optó por limitar a 12 los cupos de los no nacidos en tierras mexicanas y obligando a los clubes a tener un mínimo de 9 mexicanos en cada lista de convocados.

Como en todas las áreas, los extremos no son buenos. Una opción es que las federaciones europeas busquen un equilibrio entre locales y foráneos, como intenta hacer México. Otra posibilidad es promover las canteras de cada club para que los futbolistas nacionales aumenten sus oportunidades de jugar en los mejores equipos de su país y lograr una mayor competividad en cada selección.

Por Facundo Palomo

Foto: mediotiempo.com

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